EL PLACER DE VIVIR

ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

PARAMOTOR Y PARAPENTE

El paramotor es considerado una adaptación motorizada del parapente. Los parapentes para volar necesitan una velocidad de viento que superen los 22 km/h dependiendo del tipo de vela. Esta velocidad se consigue gracias al viento generado en la carrera de despegue. Una vez en vuelo, esa velocidad de viento se genera gracias al empuje que proporciona el motor, llevado en la espalda del piloto. Mientras que en el parapente se requiere de cierta altura para poder volar, con el paramotor se puede despegar prácticamente desde cualquier lugar llano.

Existen varios tipos de motores para el paramotor, yendo desde pequeños motores para personas de poco peso (55 kg aproximadamente de empuje) a motores muy poderosos para realizar vuelos biplaza (piloto y acompañante, de unos 120 a 150 kg aproximadamente de empuje). Los más usados hasta ahora son motores de 2 tiempos, pero ya empiezan a equiparse motores de 4 tiempos e incluso hay desarrollos hacia un paramotor eléctrico.

La mayoría de los motores son de origen europeo y las marcas dedicadas a este deporte los instalan en chasis con variaciones en el tipo y paso de hélice y el tipo de anclaje del arnés. En los orígenes se adaptaron motores agrícolas, como el Solo, o de karting.

El parapente utilizado puede ser el mismo que se utiliza para vuelo libre (sin motor) aunque cada vez más, las fábricas apuntan a velas especiales para el vuelo motorizado, con mayores refuerzos e incluso con características diferentes, como es el caso de los parapentes con perfiles 'reflex'. La vela generalmente es de origen europeo, israelí o brasileño; muchas marcas realizan la producción en Asia.

Existen varios tipos de vela según las características y habilidades del piloto (más o menos fáciles, más o menos rápidas) y siempre se debe utilizar una talla de vela adecuada al peso del piloto y/o acompañante más todo el equipo.